Elvira Solana + Almacén Alquián Hóptimo

Los arquitectos ordenan y dan forma al espacio con piedra, hormigón o acero. Pero no todos. Elvira Solana lo hace de una forma más sutil y creativa. Ella construye con sus pinceles. Levanta y arma otras realidades mediante el mural, pintando y transformando los espacios.

Confiamos a Elvira la transformación de la parte más privada del Almacén. Un espacio no visible habitualmente en el que le propusimos crear un refugio secreto, un paisaje onírico efímero. Sólo había dos premisas: empaparse del lugar y trabajar con total libertad. En definitiva, se trataba de abrir un espacio para la experimentación.

Situada sobre el espacio público del Almacén pero oculta a la vista, la sala intervenida es el laboratorio en el que guardamos nuestras colecciones y objetos más preciados. Un gabinete de curiosidades contemporáneo expuesto en una estructura centenaria de estantes de hierro forjado.

Elvira reinterpretó esta cuadrícula en un mural ritmado por arquitecturas y elementos naturales, difuminando las fronteras entre lo interior y lo exterior. La escena principal, con Eolo soplando sus vientos dentro del Almacén, despliega una nueva mitología: doméstica y solemne al mismo tiempo. Figuras rotundas, paisajes que se superponen y transforman la percepción de la sala.

El mural se expande a otros espacios de la sala. Elvira abre nuevas perspectivas, nuevos significados con un programa iconográfico propio para cada lienzo de pared vacío. Así aparecen una colección de diferentes rocas y minerales, un hércules entre columnas o un delicado tríptico sobre Firmitas, Utilitas y Venustas, las tres cualidades de la Arquitectura según Vitruvio.